Sáhara, un mundo de sonrisas
27 de enero de 2009   DIARIO INFORMACIÓN

De sonrisas. De emociones. Un mundo en el que los sentimientos están a flor de piel, brotando en cualquier momento, en cualquier situación, en cualquier lugar.

El pasado 3 de diciembre, Mª Carmen Beltrá, concejala de Cooperación Internacional del Ayuntamiento de Novelda, y yo cogimos un avión desde L’Altet dirección a Tindouf, con escala en Argel. Desde el aeropuerto de Tindouf, distintos autobuses iban dejando al centenar de pasajeros al Sáhara en los distintos campamentos de destino. El nuestro era Bir Lehlu, ciudad hermanada con Novelda desde hace diez años. Cuando llegamos a la daira, a las tres de la madrugada, hacía un frío impresionante y las estrellas del cielo parecían linternas que podían alcanzarse con las manos. A nuestro alrededor tan solo oscuridad, noche inmensa, silencio absoluto.

Mi compañera y yo íbamos con el propósito de repartir un proyecto de cincuenta y siete placas solares entre las familias de Bir Lehlu, siguiendo un listado que cada representante de barrio confeccionaba según las necesidades de la gente. Además, aprovechando el viaje, visitamos la escuela especial para niños deficientes físicos o mentales (la escuela de Castro) para un futuro proyecto a realizar el próximo mes de agosto. Castro, el hombre que lleva la escuela con unas ganas increíbles y tremendamente contagiosas, cobra de las sonrisas de los niños y del agradecimiento de quienes acuden a verle. Cuando sales de ese colegio en mitad del desierto lo haces convencido de que el mundo es un poquito mejor con personas como él. Firmamos en el libro de honor y Mª Carmen y yo salimos a la cálida mañana con el corazón tocado y hundido, con las lágrimas reprimidas en los ojos que solamente pudieron salir cuando, ya el último día, los campamentos se alejaban en el retrovisor del todoterreno.

Conocimos, igualmente, a Shalek Baba Hassen, Ministro de Cooperación de la República Árabe Saharaui Democrática, que nos atendió personalmente en su despacho de Rabuni.

Y, ante todo, verificamos jaima por jaima que los proyectos de la Asociación de amistad con el pueblo saharaui «sede de Mahbes» de Novelda y del propio Ayuntamiento llegan a su destino y se reparten entre la población. La gente puede estar tranquila en ese sentido. Además, donde íbamos, Novelda era conocida. Y eso es gracias, principalmente, a la labor de asociaciones como la que tenemos en nuestra ciudad, con un presidente totalmente volcado por la causa que era conocido y respetado en todo Bir Lehlu.

Los minutos, eternos en el Sáhara, nos llevaban a Mª Carmen y a mí de un lugar a otro, de un pueblo a otro, dando botes en un camión por el desierto hacia Ausserd (donde se celebraba la Semana Cultural Saharaui), o paseando al anochecer de vuelta del hospital, o recorriendo la oscuridad nocturna en un coche, con un cassette de música árabe sonando a todo volumen. En las jaimas, en las casas de la gente, todo era amabilidad. Los niños te ofrecían la mejor de sus sonrisas, los mayores te sentaban en la zona presidencial, frente a la ventana principal de la jaima y te servían sus mejores manjares: fruta fresca, ensaladas, zumos, carne, tortilla… Nosotros estábamos ubicados en la familia de la primera niña de acogida que tuvo mi compañera concejala. Aquella niña tiene ahora 20 años y el año que pasó en España había europeizado su pensamiento y su forma de ver las cosas. Veinticuatro horas al día junto a ella y junto a Mª Carmen creó un vínculo estrecho entre los tres que tardaré en olvidar, sobre todo en estas primeras semanas en las que todavía se me hace raro el ruido de los coches, los cláxones, la noche repleta de farolas, el cielo sin estrellas, las sonrisas huecas sin nada detrás…

Un pedazo de mí se quedó en el Sáhara, en el rincón más recóndito de la jaima más remota, para obligarme a volver cuando el tiempo lo permita, para poder regresar a un mundo que es, así como el té, amargo como la vida, suave como la muerte y dulce como el amor.

Site Footer

Sliding Sidebar

Sobre mí

Sobre mí

Sergio Mira Jordán (Novelda, 1983) es profesor, escritor y músico. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, ha compuesto una decena de piezas para banda de música y ha escrito las novelas «La mirada del perro», «El asesino del pentagrama» (Cuadernos del Laberinto, 2012) y «El repicar monótono del agua» (Meracovia, 2016).

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies