Apriétense los machos
Febrero de 2012   NOVELDA DIGITAL

Hay un poema de Martin Niemöller (erróneamente atribuido a Bertolt Brecht) que dice: «Cuando vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar». Pues bien, ahora ya están viniendo a por nosotros.

La derecha ha tomado el poder y ha comenzado con el desmantelamiento del estado del bienestar. Sanidad y educación es lo primero. Todo lo que huela a derechos e igualdad tiene que ser eliminado. Esa es la consigna. Se pusieron la careta de centristas. Se llamaban a sí mismos «liberales» (como si fuera algo de lo que presumir en los almuerzos del fin de semana). Pero ahora se han desquitado. Están sobrados. Y eso que todavía no han pasado las elecciones andaluzas, momento en el que el desaparecido Rajoy anunciará por boca de Soraya todos los ajustes (y más) que le dé la gana a la señora Merkel, con la excusa (la que ponen todos los del PP) de que las hordas socialistas, comunistas y judeo-masónicas han expoliado el país y las arcas públicas. ¿Les suena el discurso? Es el mismo que realizan Sáez, Milagrosa o Valentín cada mes. Aleccionados desde las más altas esferas, adoctrinados en esos cursos de verano de camisa blanca arremangada, pantalón vaquero, zapatos de piel y gomina en la maleta.

No son liberales. Son neocons. Y ahora se están destapando. Ahora vienen a por nosotros. A por el pueblo. Desde todas las cúpulas de poder de España, intentarán dirigirnos el pensamiento. TVE será Canal 9, tiempo al tiempo, como cuando Urdaci impartía la lección y Aznar, Zaplana y Acebes manipulaban a la ciudadanía entre el segundo plato y el postre. De momento han conseguido que aceptemos nuestro destino, que nos volvamos dóciles, tal y como comentaba en el artículo del mes pasado: se están cargando el estado de bienestar y lo estamos asumiendo con una tranquilidad estoica. Claro, es que la culpa era de Zapatero y estos ahora vienen a hacer las cosas requetebién. Nos han inoculado sumisión. Y seguirán con la suya: la educación fuera (en Novelda ya hay colegios públicos y concertados sin calefacción, sin Internet, sin poder pagar sueldos, y todo se intenta cubrir con declaraciones más o menos amistosas del concejal del Twitter), la sanidad eliminada (nuestra Comunitat Valenciana es la capitana mundial en ese aspecto), los servicios sociales para qué (que se encargue la Iglesia de la beneficencia y los ricos que den limosna a quien se arrodille).

Por ahora, estos neocons han conseguido la inhabilitación del juez Garzón. ¿Se acuerdan del ex president Camps diciéndole al cabecilla de la trama corrupta más grande que ha pisado este país que le quería un huevo, que era su amiguito del alma y que se había pasado tres pueblos con el regalo de su mujer? ¿Recuerdan los bolsos de Vuitton, los relojes de 2.400 euros a Conselleras de Turismo? ¿Recuerdan que la Fiscalía y la Policía avalaron esas escuchas entre los sospechosos de la trama Gürtel? Pues resulta ahora que Baltasar Garzón es el malo, por haber investigado a una pandilla de corruptos que recibían contratos multimillonarios de las arcas públicas. Como siempre, matamos al mensajero. Y los corruptos a la calle.

Igualmente, Garzón es culpable por querer investigar los crímenes del franquismo e intentar que los familiares encuentren y entierren a sus seres queridos. ¿Y qué dicen los neocons al respecto? Que no hay que levantar viejas heridas, que no hay que remover la Historia. Y los verdugos juzgando al juez. El mundo al revés.

Así que apriétense los machos, que lo siguiente que nos pueden quitar es la dignidad. Y yo no se lo pienso poner fácil. Despierten y espabilen.

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Sobre mí

Sobre mí

Sergio Mira Jordán (Novelda, 1983) es profesor, escritor y músico. Licenciado en Filología Hispánica por la Universidad de Alicante, ha compuesto una decena de piezas para banda de música y ha escrito las novelas «La mirada del perro», «El asesino del pentagrama» (Cuadernos del Laberinto, 2012) y «El repicar monótono del agua» (Meracovia, 2016).

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