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Lo mejor de 2025

Como suelo hacer en los últimos años (aquí dejo el de 2023 y aquí el de 2024), llega el momento de hacer un repaso de las lecturas de este 2025. Como suele pasar, GoodReads indica algún libro menos de los reales. En total, han sido 92 libros. Más de veintiséis mil páginas.

Continúo con el propósito de leer, al menos, 55 libros al año, algo más de uno por semana (¡lo mínimo!). En la escritura también ha sido productiva: traduje las Bucólicas de Virgilio en hexámetros, escribí el guion para un cómic que saldrá en 2026, escribí un primer borrador bastante avanzado de la tercera de Juárez/Calderín y he empezado un ensayo. Espero que todo vea algún día la luz. Lo que sí es inminente (el 12 de enero, a la vuelta de las vacaciones) es la publicación de la segunda historia de la saga del subinspector Juárez y la agente Calderín: Mate de dos alfiles.

De nuevo, separo las lecturas por género: ficción en español, ficción traducida, no ficción en español, no ficción traducida, novela gráfica y poesía.

Empiezo por poesía. Este año lo he dedicado a grandes autores: Cervantes (la releeré este año, seguro), Borges, Virgilio, la antología del 27 de Gerardo Diego (para quitarme el mal sabor de la pésima antología que publicó la editorial Alba)… Todo ha sido una maravilla. Ahora estoy terminando (entrará en la recopilación de 2026) las poesías completas de Novalis, pero de lo leído me quedo con la traducción de Vicente Cristóbal del primer libro de la Eneida publicado por la editorial Renacimiento. Es una traducción poética, en hexámetros. Un trabajo ímprobo que el traductor completó con las traducciones de los libros II, IV y VI (esas en Hiperión). Una auténtica delicia que completé con la relectura de la Eneida. Sé que no es estrictamente poesía, pero nos entendemos. También releí la Divina comedia, en la nueva edición de Blakie Books que, como todo lo que meten en el saco de la colección Clásicos liberados, no está dirigida a un conocedor de Dante, sino tal vez al forofo que quiere tener otra edición más o a alguien que hace su primera incursión en la obra.

En cuanto a ficción en español, además de seguir con la serie del detective Heredia, del chileno Ramón Díaz Eterovic (maravillosa El segundo deseo), he conocido a y disfrutado de un escritor mexicano afincado en Cádiz: Mauro Barea. Su novela, La noche de los aprendices, quedó finalista del primer premio Alexis Ravelo y es una auténtica maravilla en su estructura, personajes, voces… No se la pierdan. Otro descubrimiento ha sido Luisa Carnés y su Tea Rooms, que ya tiene sus años. La novela, con una voz narrativa en primera persona desde la perspectiva de una joven madrileña que se abre paso a la vida como camarera de una confitería, me encantó. Y, cómo no, destaco en este párrafo, al amigo y profesor Mariano Sánchez Soler, con su último libro, El leñador, a caballo entre la novela y el ensayo. Es un gustazo leerle y aprender.

De ficción traducida he leído muchísimo: he terminado con todo lo que hay traducido en español de Ed McBain y su saga eterna del Distrito 87, por ejemplo. Pero destaco, ante todo, la monumental Cánada, de Richard Ford. Es el único libro que me quedaba pendiente del autor norteamericano. También he leído la primera novela de Woody Allen, ¿Qué pasa con Baum? Divertidísima. Y también muy buena la última novela del Departamento Q, de Jussi Adler-Olsen, que además será la última de su autor después de anunciar que padece un cáncer terminal. Y no puedo pasar por alto la novela anual de Stephen King, con Holly de nuevo como protagonista: No tengas miedo. Un libro que se lee, como otros muchos del gran autor del género de terror (ahora asentado en el policiaco), para aprender.

No he leído mucha no ficción traducida este año que termina, pero sin duda me quedo con uno de los últimos libros que he leído: el ensayo sobre los signos de puntuación Píllale el punto a la coma, de Bård Borch Michalsen, cortito y al grano, que podría decirse. Es mucho más serio de lo que presuntamente esperaríamos de un título con ese juego de palabras (en el noruego inicial no tiene nada que ver). También leí un curioso ensayo sobre los crímenes reales que investigó Arthur Conan Doyle, el creador de Sherlock Holmes. Y también me gustó mucho, aunque no es para nada una lectura ligera, el manual Hacer cine, del director Alexander Mackendrick, editado por Alba en su maravillosa colección de cine.

El grueso de este año se lo ha llevado, diría yo, la no ficción en español, con una mezcla de ensayos educativos, literarios y de lengua. Sin embargo, lo mejor de 2025 ha sido un libro sobre Julio Iglesias, El español que enamoró al mundo, de Ignacio Peyró. Y eso que han caído libros tan buenos como Incompetencias básicas, de Damià Bardera, y Querido alumno, te estamos engañando, de Daniel Arias, en el ámbito educativo, sobre el humo que impregna la educación actual; El verano de Cervantes, de Muñoz Molina, sobre el que ya hablé hace unos meses; Un análisis histórico y musical del Réquiem de Mozart, escrito por José Miguel Minuesa, que no es para todos por su densidad pero que disfruté al tiempo que iba escuchando los distintos movimientos con la partitura al lado; una nueva traducción comentada de la Poética de Aristóteles a cargo del todoterreno Daniel Tubau; El ingenio de tejer palabras, de Carlota de Benito, un ensayo lingüístico sobre cómo el español cambia, ha cambiado y cambiará; y, en este último mes, Esto no existe, de Juan Soto Ivars, el libro del que todo el mundo habla y una parte critica que hay que leer para poder hablar y criticar.

Por último, en cuanto a novela gráfica, lo mejor que he leído (y este 2025 sí he leído bastante) ha sido Los hermanos Machado, de Carles Esquembre. Completa la trilogía de poetas españoles del siglo XX, después de sus trabajos sobre Lorca y Miguel Hernández. Libros que deberían ser lectura obligada en los institutos. También me ha gustado mucho Cortázar, de Marchamalo y Torices, biografía del autor argentino, así como el cómic Primera edición: un misterio montevideano, de Rodolfo Santullo y Marcos Vergara, una historieta breve y muy negra con Benedetti de trasfondo. Muy buena. También destaco los dos volúmenes de la versión en cómic de El mundo de Sofía (con sensaciones divididas), que seguramente rescataré en algunas sesiones de clase.

Y hasta aquí. El año que viene más y mejor.

Publicado enReseña

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